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LA VIE EN BREF (La vida en breves)

 


Por Mariano Cuevas*
Especial para Tardes Amarillas

LA VIE EN BREF
La vida en breves (Microrrelatos)
Edición bilingüe Castellano - Francés
Traducciones de: Silvia Martínez Aráoz y Mariana Castillo (Universidad Nacional de Tucumán)
Collection La fourmi écrivain Colección La hormiga escritora La aguja de Buffon ediciones (Tucumán – 2016)

 

La vida en breves

 

Quiero comenzar esta reseña con dos conceptos que me parecen más que importantes. El primero es que (aunque sé que no digo nada nuevo) en este mundo globalizado, la literatura se ha visto subvertida por nuevas formas de lecto-escritura. En este territorio relacionado con la literatura, uno de los acontecimientos más significativos es el boom que ha despertado el microrrelato.
Texto mínimo, pero difícil de construir, el microrrelato exige un lector capaz de descifrar aquello que no está dicho para poder interpretar el mensaje. Un lector que pueda reaccionar a esos pocos estímulos y darles una correcta apreciación. Sin la correspondiente complicidad entre lector y escritor, el texto pierde su razón de ser. Por su capacidad de generar complacencia casi instantánea cuando leemos, la minificción se ha ganado un lugar como género literario del tercer milenio.

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CINCO MICRORRELATOS DE LA VIDA EN BREVES  

 

MÓNICA CAZÓN

LE DIVAN DU GENTILHOMME
Alonso se repose, il est assis à l'ombre des arbres. Il y a très longtemps que des académiciens, des critiques et des écrivains jugent la vie de Don Quijote de la Mancha. Cependant lui, bien que discret et expectant, il continue à rester là-bas, attentif à l'univers qui l'observe. Mais il n'a plus le désir d'ajouter des mots à une existence si maltraitée.

EL DIVÁN DEL HIDALGO
Sentado a la sombra de los árboles, Alonso se sosiega. Hace demasiado tiempo que académicos, críticos y escritores, opinan sobre la vida de Don Quijote de la Mancha. Sin embargo él, aunque sigiloso y expectante, sigue allí, atento al universo que lo observa. Pero ya no desea agregar una palabra más a tan maltratada existencia.
Sabe bien que no hace falta su historia para favorecer a la locura del mundo.

 

JULIO RICARDO ESTEFAN

UNE SECONDE OPORTUNITÉ
Le prince était maigre, dégingandé, d'une pâleur de cadavre, accentuée par ses cernes noires. En plus, il était assez bête. Cependant, il était là, face à la Belle au bois dormant sans oser l'embrasser. Quand le jeune homme l'a finalement fait et elle a entrouvert les yeux, il était distrait en suivant le vol d'un papillon. Cela a permis à la Belle au bois dormant de lui donner un coup d'oeil et faire semblant d'être encore endormie. Elle avait décidé d'attendre une seconde opportunité.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
El príncipe era flaco, desgarbado, con una palidez cadavérica, acentuada por sus negras ojeras. Era, además, bastante torpe. Sin embargo, estaba allí, frente a la Bella Durmiente, sin atreverse a besarla. Cuando finalmente lo hizo y ella entreabrió sus ojos, él estaba distraído siguiendo una mariposa con la vista. Esto le permitió a la Bella Durmiente echarle una ojeada y fingir que continuaba dormida. Había decidido aguardar una segunda oportunidad.

 

LILIANA MASSARA

LA BOUTEILLE
On lui a dit que dans le milieu de l'océan agité plein d'histoires de pirates, de guerriers, de pêcheurs et de sirènes, une bouteille flottait et gardait le secret de la tolérance humaine.
C'est comme ça qu'elle est arrivée au centre de l'océan. Personne ne choisissait cette route. Etonnée, elle a demandé une caravelle blanche parce qu'elle se proposait d'aller à la conquête de la tolérance et de la paix. Au milieu de l'immensité, elle a insisté avec véhémence et avec un désir ardent sur la recherche de son objectif flottant.
Elle a navigué. Elle a tellement navigué, tout en pensant à cette mystérieuse découverte, que la bouteille et le secret se sont plongés avec elle. Son réveil a été agité.

LA BOTELLA
Le dijeron que en medio de ese océano tumultuoso con historias de piratas, de guerreros, de pescadores y de sirenas, flotaba esa botella con el secreto de la tolerancia humana.
Llegó al centro del océano. Nadie solicitaba esa ruta. Sorprendida, pidió una carabela blanca porque iba a la conquista de la tolerancia y de la paz. En medio de la inmensidad, insistió con ahínco y con anhelo en la búsqueda flotante.
Navegó. Tanto navegó, pensando en ese misterioso hallazgo, que la botella y el secreto, se hundieron con ella. Su despertar fue agitado.

 

ANA MARÍA MOPTY

L'OBLIGATION
Toutes les nuits, depuis la pénombre imposée par le pavillon, il observe l'homme chargé de parcourir systémathiquement le couloir, chargé de se méfier sans pause de tout, de chaque mouvement. Alors, il lui semble regrettable la limitation de l'autre, incapable de créer, d'imaginer ou de penser, obligé toujours à garder sa réclusion dans la cellule. 71

OBLIGACIÓN
Todas las noches, desde la penumbra que el pabellón impone, observa al hombre destinado a recorrer sistemáticamente, a desconfiar sin descanso de todo, de cada movimiento. Entonces, le parece lamentable la limitación del otro, incapacitado para crear, imaginar o pensar, obligado siempre a custodiar su encierro en la celda.

 

ROGELIO RAMOS SIGNES

À MESURE QUE LES SIÈCLES PASSENT
Aujourd'hui, il fait chaud, l'émission de la météo le dit, mais nous avons froid. Jeudi il faisait froid et nous avions chaud.
Les saisons ne sont plus ce qu'elles étaient autrefois. Les êtres humains, non plus. 83

SEGÚN PASAN LOS SIGLOS
Hoy hace calor, lo dicen las noticias; pero tenemos frío. El jueves hacía frío, y teníamos calor.
Las estaciones ya no son lo que eran en otros tiempos. Los seres humanos, tampoco.

 

Lea la reseña del libro haciendo click Aquí 

 

 

MICRORRELATOS DE ALBERTO TASSO

 

Alberto Tasso

 

 
Alberto Tasso, Licenciado en sociología en la UCA en 1972, es bonaerense de origen (Ameghino, FCNGSM, 1943) y santiagueño por adopción mutua. Poeta, ensayista, investigador social y docente, trabajó en oficinas del estado provincial y nacional, y actualmente en el CONICET y la UNSE. Como investigador y maestro. Ha sostenido cursos y pláticas en aulas universitarias de varias provincias. Coordina encuentros culturales de poesía, ciencia e historia. Como trabajador autónomo ha hecho experiencias en publicidad, periodismo, artesanía en cuero y madera, pintura, retrato al pastel, venta de rulemanes, restauración de lámparas y diseño de artefactos utilitarios. Co-dirige el sello Barco edita (19 títulos). Es miembro de la Fundación El Colegio de Santiago, la Biblioteca Amalio Olmos Castro y la Biblioteca Sarmiento. Escribe poesía y otros géneros. 
Revistas y diarios de Argentina, México y España han incluido trabajos de su autoría acerca de historia agraria, cultural y política de la Argentina. En Aventura, trabajo y poder, investigó e historió la inmigración Siria y libanesa en la provincia de Santiago del Estero. Algunos de sus poemas forman parte de la Antología Poesía del Noroeste Argentino, siglo XX, compilada por Santiago Sylvester y editada por el Fondo Nacional de las Artes. Los textos seleccionados pertenecen al libro Dibujos al carbón

 

NOVELA DEL EXILIO

El hombre venía de muy lejos. Se le notaba el hueco en la mirada.

 

SE VE QUE AUN
No soy un poeta verdadero. Todavía necesito escribir.

 

UNA ESCENA
Están sentados delante mío, en otra mesa, pero dándome la espalda. Hablan. Beben vino tinto. Es una noche de viernes, y ellos están muy juntos en un lugar así, de segunda, llamado la casa de X. Tienen... ¿Treinta años? En el lugar hay luces, aplausos, indiferencia de los músicos cuando dicen sus frases previsibles, y efusión, un segundo después cuando tocan y cantan. Ella es morena, de labios rojos. Y un poncho marrón con listas también rojas, pero no tanto. Se le adivinan los hombros. En un momento conversan. Él se inclina y le habla. Se ríen. Él le acomoda el poncho... y de paso su mano le toca el hombro. Esas sensaciones que conoce la mano de un hombre: la espalda de la mujer, aquello que muestra al irse. Pero ésta no se va. Más bien se acerca a él y le dice: Tocame, estamos así ahora, tan bien. Acaso no estamos de acuerdo en... el color del vino, en ese lugar de Árraga y en la música de ¿Aldo Monges? Él hace una broma. Ella ríe nuevamente, se levanta al baño y pasa a mi lado. El fuma. Tanta intimidad sobre la mesa.

 

DESPUÉS DEL SITIO DE STALINGRADO
Después del sitio de Stalingrado muchas cosas volvieron a su sitio. Una planta de mi casa lanzó sus hojas y el agua que bebí era como la muerte.

 

TEXTOS DE CUADERNO LAPRIDA

 

Laprida (David Lagmanovich)

Subió al taxi estacionado en la esquina de su casa y después de saludar al conductor le dio la dirección: "San Martín y Laprida". Mientras ponía en marcha el motor, el hombre musitó; "Yo, Francisco Narciso de Laprida, cuya voz declaró la independencia de estas crueles provincias". El pasajero lo miró con asombro y sintió la tentación de hacer una broma: "¿Usted es Laprida entonces?" El conductor lo corrigió: "Yo fui Laprida. Ahora manejo un taxi".

  

 

LAPRIDA EN CARACAS (Violeta Rojo - Venezuela)

Un hombre sube a un taxi y dice: «Salga de aquí lo antes posible». El taxista musita: «Huyendo a pie y ensangrentando el llano». El pasajero apunta con toda seriedad: «Usted es Borges, ¿escribe poemas conjeturales?». El conductor lo corrige: «Fui Laprida. Los bárbaros vencieron».

Hay viento y hay cenizas y basura y periódicos en el viento.
En eso, zumban las balas en la tarde última. Los cuerpos del taxista y el hombre yacen a cielo abierto, de sangre y sudor manchados, cegados y tumbados por la muerte, donde un oscuro río pierde el nombre de Guaire.
Caracas es una ciudad cruel, es fácil que alguien encuentre allí su destino sudamericano.

 

EL TAXI (Andrés Gallardo - Chile)

Me habían advertido que no fuera a tomar un taxi en la calle, que nunca se sabe, pero estaba atrasado y no conocía Buenos Aires. El taxi se veía limpio y el taxista se veía sobrio con sus anteojos negros. Tratando de deschilenizar mi acento, dije «San Martín y Laprida». El taxista no me miró; de hecho, el taxista no miraba nada, porque era ciego. Conducía con serena seguridad. «No se preocupe, chileno – me dijo -. Los conozco bien a ambos; a estas alturas somos como un trío». Yo solo pude decir algo tonto: «Sí, una trinidad de destino sudamericano». El taxista continuó en silencio.
A pesar de mi estupidez, una alegría inexplicable me endiosa el pecho.

 

TAXI Y CUATRO (Francisco Garzón Céspedes - Cuba/España)

El taxista se sobresalta e interrumpe la acción de guardar su sable corvo cuando tres hombres abordan intempestivamente su taxi por puertas distintas. «Lléveme a San Martín y Laprida», grita cada uno y, desconocidos entre sí, se miran indignados. A continuación exclaman: «¡No comparto el taxi!». El taxista los detalla uno a uno, reconociéndolos: «Ah, Laprida, Borges y Lagmanovich. ¿Cómo hacen para decir lo mismo y al unísono?». Y sin darles tiempo a responder, les suelta como si pronunciara las palabras desde el filo de su sable: «No llevo fantasmas en mi taxi. Ya es bastante esfuerzo materializarme yo como para visualizar materializados a otros durante todo un viaje. ¡No! ¡Un degollado, un ciego, un... requieren continua y descomunal energía! ¡Vamos, a caminar! ¿Qué se creen? ¡Soy yo, San Martín, el que no comparte su taxi!».

 

MÁRMOL (María Elena Lorenzín - Argentina/Australia)

«A plaza Laprida», dije, no bien subí al taxi. El taxista me miró extrañado y luego comentó: «Esa plaza no existe, señor, ahora se llama Jorge Luis Borges» «¿Está seguro?» «Claro, como no voy a estar seguro si hasta sacaron mi estatua los muy cretinos, con lo bien que me sentaba a mí el mármol. Créame don, ya nadie respeta a los próceres.» «No me diga que usted es Laprida» «El mismo. Los tiempos cambian ¿no cree? ¿Y usted quién es?» «Soy el escritor David Lagmanovich.» «¡Ah! ahora lo recuerdo, usted escribió ese microrrelato del taxista Laprida» «Exacto, le contesté» «Sí, puede ser, sin embargo, yo soy el original, hay demasiadas imitaciones, como en todo»

 

PIERRE SIGUE EN ACCIÓN (Jaime Muñoz Vargas - México)

Subió al taxi estacionado en la esquina de su casa y después de saludar al conductor le dio la dirección: «San Martín y Laprida». Mientras ponía en marcha el motor, el hombre musitó: «Yo, Francisco Narciso de Laprida, cuya voz declaró la independencia de estas crueles provincias». El pasajero lo miró con asombro y volvió a sentir la tentación de hacer una broma: «¿Usted es Laprida, entonces?». El conductor lo corrigió: «Yo soy Pierre Menard, autor del Quijote y del "Poema conjetural". Ahora manejo un microrrelato de David Lagmanovich».

 

 

 

 

 

 Microrrelatos de Patricia Nasello

 

Patricia Nasello

 

Puerto

 Para su sorpresa, la cama donde está acostado se transforma en balsa. Y el piso, en mar. El techo, en cielo abierto. Sólo el frío y la oscuridad permanecen sin cambio.
Con cuidado para no voltearla, se arrodilla sobre esos troncos —tan precariamente unidos— donde ahora habita. De algún modo le recuerdan a Los Duraznos, la quinta de sus abuelos, los veranos de la niñez y aquel sol hecho jugo de fruta escurriéndose por los dedos. En esta noche de hoy se inclina y cava en el agua. Busca angustiosamente. Desconoce qué: sólo intuye que lo perdido era imprescindible. Fuera de ese gran hoyo que su frenesí va formando, no aparece nada. Una aguda sensación de extrañeza lo embarga, según parece, ese hoyo es su lugar de arribo.
Tampoco comprende dónde se acumula el mar que quita. De pronto sus manos
se iluminan, están azules, por momentos también grises, o tan negras que sólo algún reflejo plateado permite verlas, están doradas, o violentamente verdes. Si no fuera por este mal presentimiento, lloraría de emoción ante tanta belleza.

 

 Uno sobre dos

Camina por las calles de Baltimore, busca una mujer joven que se le ha perdido. Y un escarabajo de oro. Si pudiera recordar quién es sabría dónde buscar, por eso camina sin rumbo.

—Todo lo que necesito es un mapa— dice con voz aguardentosa.
Hurga dentro de sus bolsillos. No los reconoce, como si las ropas que usa fueran ajenas. Introduce las manos temblorosas dentro de la camisa, palpa su cuerpo magro, frío como el de un muerto.
Ha bebido demasiado, ha bebido porque le gusta aunque también es posible que lo hayan obligado. Eso le pasa, si es que le pasó, por ser un pobre diablo. En Baltimore se sabe cómo los políticos sacan partido de pobres diablos como ése.
Las rodillas se doblan contra el empedrado pero logra apoyar las manos a tiempo para no golpearse el rostro. En esta noche oscura podría confundirse con un perro. Cuidadosamente, despacio, se recuesta. Siente que todo es una herida. Algo punza su mejilla derecha, una espina, un clavo, una piedra. Vomita cierto líquido amarillo.
—Encontré al escarabajo. Falta ella. 

 

Observando la trama

Por orden del rey se ha construido un laberinto para encerrar al Minotauro.

—Tenemos bajo control al enemigo —anuncia el pregón.
Me pregunto cómo surgió una bestia semejante.
A qué clase de individuo le convendría su desarrollo, alguna vez fue cachorro, alguien tuvo que alimentarlo.
Qué pasa si su majestad es un imbécil que trata con constructores mediocres, y el enemigo se descontrola, se escapa.
Y qué si el minotauro no existe. Si el monarca lo inventó para distraer la atención de la plebe, encubriendo un peligro mayor. Del que debería estar cuidándome. 


Enemigos

Atraviesan una espada en su vientre, el herido se arrastra, lo miran reptar.

Uno de ellos se impacienta, alza el arma.
—Todavía no —protestan los otros—, que sufra un rato más. Nos debe demasiadas.
El tiro es certero y la muerte, instantánea.
Quien disparó hace bromas procaces y ríe histéricamente. Sus carcajadas se pierden bajo el ruido escandaloso que provocan los otros victimarios, que ahora luchan entre sí; todos creen tener preeminencia para hurgar dentro del cadáver.
Muerto el hombre lobo, no es de extrañar que se maten entre ellos por una bala de plata. 

 

Perder un combate

Su cuerpo lo ha decidido, la mente, atontada por años de malos tratos, jamás se hubiese rebelado.

La capa de tierra e inmundicia de cerdo que lo cubre confunde el rastro, los perros que han puesto tras su huella no logran darle alcance. Desfalleciendo y volviéndose a levantar, tras huir toda la jornada, el fugitivo llega al bosque. Sabe que sólo cambia de enemigos, que en lugar de perseguirlo los esbirros del caballero que es su señor, lo harán los guardias reales. Sabe que tanto unos como otros podrían matarlo sin rendir cuentas. Un labriego atado de por vida a la servidumbre del vasallaje en una tierra yerma, no necesita la mente para saber ciertas cosas.

Tirado sobre la broza tiembla de cansancio, frío, hambre y miedo, cuando, apoyada contra el roble que está frente a él, de pronto ve una espada. Pese a que la oscuridad de la noche es casi perfecta, el hierro de la hoja, impecable, desprende un fulgor extraño. Como extraño es el ánimo que, no más verla, ha regresado a su cuerpo.

Se pone de pie y, este siervo cuyas manos sólo han conocido instrumentos de labranza, toma el arma con una gracia, con una elegancia en el gesto, que cualquier guerrero envidiaría. Ya no tiembla, la espada lo alimenta y conforta.

Oscuramente intuye que con ella nunca perderá un combate.

Piensa. Su estrategia inmediata es asesinar al primero que pase a caballo.

—Con poder, todo infeliz es el otro que llevaba guardado —comenta el demonio para sí mismo, entre risas, desde las entrañas del hombre.

 


descargaPatricia Nasello, narradora, nació el 28 de septiembre de l959 en Córdoba, Argentina. Obtuvo el título de Contadora Pública en la Universidad Nacional de Córdoba, profesión que nunca ejerció.
Tiene publicado el libro de cuentos breves "El manuscrito" edición de autor, 2001. Coordina talleres literarios desde 2002 (a partir del 2005, en el Centro de Jubilados de SADOP, Sindicato Argentino de Docentes Privados). Algunos de sus cuentos han sido premiados tanto a nivel provincial como nacional. Posee trabajos publicados en periódicos, revistas culturales y antologías de cuentos, soporte papel y digital. En el corriente año su cuento breve "Fuego" ha sido publicado en el manual escolar "Lengua, Prácticas del Lenguaje 6" Editorial Kapelusz Norma. Y su nanorrelato, "Reanimación", en el libro "Teatro X la Identidad" editado por el Ministerio de Educación de la Nación Argentina. Edita los blogs "Patricia Nasello microrrelatos" (textos propios) y "Narrar en Córdoba" (cuentos y microcuentos de escritores cordobeses).

 

 

 

Guillermo Bustamante

 

 

                   Réquiem por la obra

Guillermo Bustamante Zamudio
Universidad Pedagógica Nacional

 

Sea en la vertiente de la proclividad o en la de la hostilidad, nos inquieta la clasificación de la microficción. Ahora bien: el escritor no trabaja con clasificaciones; lo ocupan cuando asume otra dimensión de su relación con esos textos. Me refiero, entonces, a quienes tratan de entender la microficción, sean o no escritores. 

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 QUINCE TEXTOS BREVÍSIMOS DE JORGE LUIS BORGES 

 Selección y notas: Antonio Cruz*

 

Borges para microrrelatos

 

 

 Borges, considerado por muchos estudiosos como el mejor escritor argentino de todos los tiempos y también uno de los más grandes de la literatura universal, no tuvo preferencias genéricas a la hora de escribir... Es más, creo que no nos equivocamos cuando decimos que, entre otras pasiones literarias, fue amante del minimalismo. Prueba cabal son los haikus y los textos narrativos muy breves (que se corresponden en un todo con el canon del microrrelato o minificción). Esta selección de quince textos brevísimos son la prueba más fehaciente de su capacidad para sorprender con unas cuantas líneas al lector. 

Ahora bien... supongo que, después de su lectura, muchos se preguntarán si son microrrelatos, minificción o prosa poética. Si bien es cierto establecer sus rasgos genéricos no deja de ser una forma de hilar muy fino, creo que es menester dejar claro que en algunos de ellos predominan los rasgos narrativos mientras que en otros se asemeja más a la prosa poética, lo que en definitiva no hace más que abonar lo sotenido por muchos académicos arca de que la minificción no es otra cosa que una mixtura que recibe aportes desde otros géneros y que la transforman en única.  

Sin embargo, al no ser este un estudio de acarácter escolástico sino simples notas de un apasionado de la literatura breve, creo que es, en este punto preciso deonde debemos dejar nuestros interrogantes, nuestros análisis genéricos y conceptuales para disfrutar del placer de la lectura. 

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